Según e-mail de Amnistía Internacional:
Lo que empezó como una manifestación pacífica contra la destrucción de un parque en Estambul, se ha convertido en una terrible ola de represión contra manifestantes en Turquía. Miles de personas han resultado heridas y al menos una ha muerto a consecuencia del uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.
Para disolver las manifestaciones, las fuerzas de seguridad están utilizando gases lacrimógenos y cañones de agua directamente contra la población, lo que ha provocado que varias personas pierdan la vista.